El pasado domingo 29 de marzo tuvimos la oportunidad de disfrutar de una nueva edición de nuestro ya clásico FotoPaseuco, en esta ocasión por la hermosa localidad de Castro Urdiales, una de las villas más emblemáticas de la costa oriental de Cantabria.
La jornada comenzó puntual a las 10:00 h con la visita guiada al Cementerio de Ballena, un enclave único donde historia, arte y paisaje se entrelazan de manera muy especial. Las condiciones meteorológicas en ese primer tramo no fueron precisamente favorables: lluvia, cielos encapotados, un clima algo desapacible. Sin embargo, lejos de restar atractivo a la experiencia, estas condiciones aportaron un carácter casi mágico al entorno, creando una luz suave y una atmosfera dramática que resultó ideal para la práctica fotográfica.Entre panteones monumentales, esculturas cargadas de simbolismo y
silenciosos rincones llenos de historia, fuimos descubriendo este espacio con
una mirada pausada y atenta, cámara en mano, tratando de capturar no solo
imágenes, sino también sensaciones.
Durante toda la mañana contamos con la inestimable compañía de
nuestra guía, Sylvia
Gutiérrez Lanusse, historiadora y guía oficial de
turismo, a quien queremos agradecer muy especialmente su excelente labor. Sus
explicaciones, siempre rigurosas y amenas, enriquecieron enormemente la
actividad, aportando contexto histórico y detalles que ayudaron a comprender y
valorar cada uno de los lugares visitados.
Finalizada la visita al cementerio, iniciamos un agradable paseo
siguiendo la línea de la costa en dirección al casco histórico. A lo largo del
recorrido fuimos realizando distintas paradas, tanto para la toma de
fotografías como para escuchar las explicaciones de Sylvia. Lugares como los
restos del cargadero de Ostende o la playa de Ostende ofrecieron interesantes
oportunidades para jugar con composiciones, texturas y contrastes entre
naturaleza e intervención humana.
La ruta prosiguió por el casco antiguo, el puerto pesquero y el paseo marítimo, donde la luz del sol comenzaba a abrirse paso entre las nubes, regalándonos nuevas perspectivas que muchos aprovecharon para seguir capturando imágenes.Finalmente, hacia las 14:00 h, llegamos a los Jardines de la Música, un precioso parque que puso el broche perfecto a la mañana. Este espacio, dedicado al músico castreño Ataúlfo Argenta, nos permitió terminar la actividad en un entorno tranquilo y agradable, acompañados por su música, gracias a un particular hilo musical instalado en los jardines.
Tras la ruta, tocaba reponer fuerzas. Disfrutamos de un merecido
refrigerio y del siempre agradecido “pinchuco” por la zona, compartiendo
impresiones, risas y comentarios sobre las fotografías realizadas. La jornada
culminó con la comida en el Asador Veriban, donde continuamos disfrutando de la
compañía en un ambiente distendido y cercano.
¡Gracias a todos por hacerlo posible… y nos vemos en el próximo!




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